Un coctel de chingaderas.
Suena como una de esas cosas que sólo pasan en películas hollywoodenses donde los protagonistas son unos jóvenes sin destino por la vida, involucrados en drogas y bandalismo, pero esto es tán real como la fuerte ola de violencia que vive nuestro país.
En Saltillo, Coahuila, el jóven Juan Manuel Encina Lara, estudiante de la Universidad Autónoma de Coahuila, declaró que fueron sus propios compañeros los que después de atacarlo con arma blanca, lo golpearon y metieron dentro de una bolsa, para después moverlo cerca de donde había un montón de basura para pasar a echarle tierra hasta taparlo completamente.
El hecho ha causado indignación ante la comunidad universitaria a la par que el rector de esta, Mario Alberto Ochoa Rivera, ha declarado que contrario al testimonio de la víctima, no estuvieron involucrados estudiantes en el atentado contra la vida del jóven estudiante de la facultad de enfermería de la casa de estudios. Debido a que la declaración fue hecha el lunes25 de enero, la investigación apenas está comenzando y no se tienen más fuentes que confirmen el estado en el que se encuentra la averiguación por parte del Ministerio Público.
De acuerdo a los hechos, Juan Manuel fue invitado por una amiga suya a una reunión el sábado por la noche, la cual termino hasta altas horas de la madrugada, fue cuando encaminaron a otro jóven cuando se detuvieron cerca de una tapia para orinar. Fue justo en ese momento, cuando fue golpeado en la cabeza con un bloc, y Encina Lara calló al suelo aún consciente, momento que aprovecharon sus compañeros para propinar patadas y golpes al indefenso que se encontraba tirado. Además de lo anterior, sufrió tres piquetes en un brazo y varios más en la altura del abdomen.
Increíble es la manera en que el muchacho pudo salir con vida de una situación como esta, pues relata que no encontró otra opción mas que hacerse el muerto como salida y esperar a que los involucrados creyeran el desmayo fingido de su persona. Lo cual para su suerte resultó, y después de que fue abandonado y enterrado, logró salir con mucho esfuerzo de la tierra y buscó ayuda desesperadamente. La cual encontró con el velador de un panteón cercano quien informó inmediatamente a las autoridades pertinentes de la situación. La respuesta fue breve y la policía junto con los servicios médicos emergentes hicieron acto de presencia a la brevedad.
A pesar de que las heridas parecían ser serias, al jóven de 19 años se le dio de alta el lunes y en pronta recuperación. Los responsables serán juzgados por al menos tres delitos; tentativa de homicidio, golpes y lesiones., lo que significa que podrían pasar de 8 hasta 25 años en prisión.